Una tarjeta de felicitación hecha con tu propia foto transmite más que un simple mensaje — quien la recibe ve un momento real antes de leer una sola palabra. Esta colección cubre formatos de tarjeta plegada y plana, en horizontal, vertical o cuadrado, permitiendo que el diseño se adapte a la foto en lugar de al revés.
Las tarjetas se imprimen en papel de bellas artes grueso o, para algo más contundente, papel de bellas artes mate ultra grueso — ambos mucho más resistentes que una tarjeta de tienda corriente, con un acabado que da sensación de recuerdo en lugar de algo que se tira tras leerlo. La tipografía, la paleta de colores, el diseño y, por supuesto, la propia foto o ilustración, son personalizables, permitiendo que la tarjeta se construya por completo alrededor de un mensaje concreto.
Estas tarjetas encajan en muchas ocasiones — cumpleaños, vacaciones, Día de la Madre o del Padre — pero también para una simple tarjeta de agradecimiento o sin motivo especial, donde una foto personal pesa más que un diseño de tienda.